19 de noviembre: Dia Mundial para la prevención del Abuso Sexual Infantil

Los abusos y la explotación a los niños, niñas y adolescentes son un problema alarmante que no distingue país, raza, cultura o condición social, por tal motivo se ha hecho cada vez más indispensable pronunciarse frente a este tema y tomar las medidas que sean necesarias a nivel familiar, local, nacional o internacional.

Esto requiere de estrategias específicas para desarrollar capacidades de autoprotección en edades tempranas y promover la desnaturalización de la violencia hacia las niñas y mujeres adultas.

Amparados en los artículos 19 y 34 de la Convención Internacional de los Derechos del Niño, se hace necesario que los Gobiernos y las Organizaciones de la Sociedad Civil jueguen un papel importante en la protección contra toda forma de abuso infantil.

De allí que desde el año 2000 se haya designado el 19 de Noviembre como el Día Mundial para la Prevención del Abuso Sexual Infantil, un día en el que se pusiera en evidencia el problema de los abusos a la infancia, se instaran acciones urgentes, pertinentes y eficaces por parte de los Estados y paralelamente se conmemorara este día en sinergia con el Día de los Derechos del Niño que se celebra el 20 de noviembre.

Este problema está presente tanto en países del primer mundo, como aquellos en vías de desarrollo.

Siguiendo los datos del año 2019, en América Latina no menos de 6 millones de niños, niñas y adolescentes son objeto de agresiones severas y 80 mil mueren cada año por la violencia que se presenta al interior de la familia (Fuente UNICEF).

Las estadísticas en Argentina dicen que el 53% de estos abusos suceden en el hogar de la víctima y en el 75% el agresor es un familiar.

Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, 1 de cada 5 niñas y 1 de cada 13 niños son abusados sexualmente antes de los 18 años y solo el 10% de los casos son denunciados.

Por su parte, un recorte estadístico del Programa “Las Víctimas contra las Violencia” estima que más de la mitad de los abusos sexuales contra niños se produce en sus propias casas y en el 75% de los casos el abusador es algún familiar o persona del entorno cercano y de confianza. Esto significa que el lugar que por excelencia debiera ser protector, contendor y de confianza se convierte en un espacio de amenaza, vulneración, humillación y sometimiento para las niños y niños víctimas. Otro dato es que casi el 50% de las víctimas tienen entre 6 y 12 años.

Una manera de generar protección efectiva contra el abuso infantil es la difusión y la prevención acciones a las que todos debemos sumarnos para cambiar indiferencia por compromiso.

Escuchar, creer, dar lugar a la palabra es lo que todos los adultos debemos hacer. Ser capaces de acompañar y accionar es el desafío que enfrentamos. Seamos claros, los niños tienen una gran imaginación, pero no mienten sobre el abuso sexual y los ataques contra su integridad.  No lo hacen, simplemente, porque la sexualidad infantil no es la misma que la del mundo adulto y porque no pueden mentir sobre algo para lo cual no están preparados psíquicamente.

Una de las claves para la prevención del abuso contra niños y niñas es la ESI. Implementada desde nivel inicial, hace la diferencia para reconocer el propio cuerpo como territorio del cual tenemos absoluta soberanía. El desarrollo de la autoestima y la asertividad son objetivos fundamentales de los talleres de ESI.

Para educar en prevención es importante:

* Transmitir claramente en las niñas y los niños el respeto por su cuerpo. La idea de “mi cuerpo es mi territorio y nadie lo toca sin mi permiso”, debe ser un lema para los niños.

* Escuchar y no dudar de la palabra de los niños para que ante cualquier situación de abuso puedan pedir ayuda y contar lo que les pasa.

* Enseñar a los niños a decir NO, el respeto a los mayores no debe confundirse con incondicionalidad hacia ellos. Si tienen claro ésto sabrán decir NO cuando un adulto toque su cuerpo (su territorio) de manera inapropiada.

* Lograr que los niños adquieran seguridad y autoestima. Los niños que son estimulados tienen un buen concepto de sí mismo, aprenden a respetar su cuerpo y a identificar cuando les faltan al respeto.

* Educar en el ejercicio de los derechos. Si desde muy pequeños los niños conocen sus derechos no permitirán que el padre, la madre, los hermanos mayores o cualquier persona abusen de ellos

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