Argentina Federal: Catamarca tierra de la Virgen Morena y el Camino del Telar

Catamarca conjuga picos montañosos, valles, sierras, puna, espiritualidad ancestral, y profunda fe mariana.

Marcada por su insondable devoción a la Virgen del Valle, este año la provincia celebró los 400 años de la aparición de la Imágen en una pequeña de gruta Choya. La tradición oral relata, que fueron los aborígenes de la zona los primeros en descubrirla y venerarla. Fue un aborigen al servicio de Manuel Salazar, quien anotició a los españoles sobre la «Virgen Morena», comenzando una devoción que pronto se volvería multitudinaria y profundamente arraigada a la identidad catamarqueña.

Pero la fe católica no sólo se expresa, en la Imponente Basílica de la Virgen del Valle, sino también en pequeñas capillas desperdigadas a lo largo y ancho de toda la provincia que conforman el circuito religioso «Santa María de los Ángeles».

El vocablo «Catamarca» proviene de la lengua quichua, o quechua, y significa «fortaleza en la falda». Los quichuas junto a los Quilmes conformaban parte del Pueblo Calchaquí, primeros pobladores de la región, quienes fueron sometidos por el yugo incaico, que estableció su capital más austral en el Shincal (Belén). De ellos, los catamarqueños heredaron las tradiciones ancestrales del telar, confeccionando prendas cuya riqueza en la manufactura las hace únicas en el resto del país. «La ruta del Telar» ofrece a los turistas la posibilidad de observar el trabajo artesanal enmarcado en la belleza de sus parajes.

Entre sus leyendas populares destacan «La luz mala», «la flor de cardón», el «Panchac – Goillatica» ( arco – iris), «la guitarra criolla» y «la transformación del quirquincho». En su gastronomía brillan con luz propia los vinos de Tinogasta, al punto de generar «La ruta del vino» que permite al visitante, catar los mejores vinos artesanales del noroeste argentino, mientras disfruta al mismo al tiempo de «la ruta del adobe» que recorre las reliquias arqueológicas y arquitectónicas de esta región.

Entre sus fiestas típicas las más memorable es el Festival del Poncho, seguida por Fuerte de Andalgalá, Cabrito en Recreo, Yokavil en Santa María, la Vendimia en Tinogasta, o San Sebastián de Pomán, además de fiestas como la Agro Ganadera y Artesanal de la Puna, La Betea en el Bolsón de Pipanaco, Niquixao en el Rodeo, que son siempre buenas excusas para llegarse y conocer una provincia que promete y enamora

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