Argentina Federal: Tucumán, jardín de la República y cuna de la Independencia.

Tucumán, cuna de la Independencia, base del Ejército del Norte, terruño de Juan Bautista Alberdi, Nicolás Avellaneda, Lola Mora, Bernabé Aráoz y otros tantos grandes patriotas, es la provincia más pequeña de toda nuestra nación, pero la más grande en espíritu.

Tierra de caña y limón, se constituyó como uno de los centros azucareras más grandes e industrializado del país, dando origen a Instituciones como FOTIA, pionera en la región.

El espíritu aguerrido del tucumano se representa en el sabor de su vinos, cuya fuerza y estructura le otorgan un sello característico que lo vuelve distintivo. Enmarcada en la belleza de sus Valles se enclava la “ruta del vino”, que coincide con la historia ancestral de nuestra provincia. Habitada por la culturas de Tafí, los Condorhuasi y los Quilmes, sus Menhires, y ruinas hoy convertidos en sitios arqueológicos como “La bolsa”, “La Ciudad Sagrada de Quilmes”, “La plaza de los Menhires”, “Ciudacita camino al Inca” “El yacimiento de Zárate y la cultura Candelaria” son algunos de los lugares que dan testimonio de nuestro pasado prehispánico.

El Tucumán Colonial está presente en la Ruinas de Ibatín, primera ciudad capital de la provincia, además de las diversas ruinas e iglesias de los Jesuítas (San José de Lules, San Ignacio de la Cocha, La Banda en Tafí del Valle).

Con la llegada de la Independencia, declarada un nueve de Julio de 1816, Tucumán marcó un hito en la historia Nacional. “La Casa Histórica”, propiedad de Francisca Bazán de Laguna, se convirtió con el tiempo en un emblema provincial, junto a nuestra patrona “Virgen de la Merced” Generala del Ejército Argentino, título otorgado junto al Bastón de Mando por el General Manuel Belgrano luego de su intervención en la gloriosa “Batalla de Tucumán” acaecida un 24 de septiembre de 1812.

La belleza de Raco, el Siambón, y los Valles Calchaquíes supo inspirar a Don Atahualpa Yupanqui, quién dedicó sus mejores zambas a los paisajes tucumanos. Villa Nogués, San Javier, El Cadillal, Escaba, La Angostura, San Pedro de Colalao, Amaicha del Valle, Laguna del Tesoro, son sólo algunos de los lugares turísticos por excelencia. Valles, quebradas, yungas, ríos, cascadas, sitios arqueológicos e históricos prometen enamorar.

Una gastronomía rica, fruto de la fusión de la cocina española y aborígen tiene como platos típicos, la empanada, el locro, los tamales, la empanadilla de batata, el pastel de novio, el dulce de cayote, el quesillo, los alfeñiques y las tabletas de miel.

Terruño de la “Negra” Sosa, y los Tucu tucu, una zamba es infaltable en sus más de 40 fiestas populares, que van desde Festivales el Caballo (en Trancas), “Lules canta a la patria”, “Monteros Fortaleza del Folklore”; Fiestas nacional del Queso (Tafí del Valle) de la empanada (en Famaillá) la nuez (en San Pedro), la Pachamama (en Amaicha) y el Limón en (Tafí viejo), hasta encuentros de Poetas y eventos religiosos (Pasión de Cristo en Tafí)

El oficio de las randeras en el cercado, los orfebres en el Chañar y Piedra Buena, el telar y la cerámica en los Valles Calchaquíes son vastas muestras de sus artesanías. En lo que respecta a sus leyendas y mitos populares estos giran en torno a la zafra de la caña de azúcar, siendo el relato del “perro familiar” el más conocido.

Cuna de patriotas, poetas, y luchadores, tierra del azúcar, nostalgia, y zafra, surco de limón y de esperanza.
“Más cuando salga la luna ¡a mi Tucumán querido, cantaré, cantaré!

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