Historia de nuestro pueblo

Historia de Nuestro Pueblo: Alejandro Carrizo.

“El corazón no sabe de olvido”. Se trata de una emisión muy especial, en la cual se recuerda a Don Alejandro Carrizo, pintor, escultor y Luthier famaillense.

Hoy en “Historia de Nuestro Pueblo” nos toca recordar a uno de los muchos famaillenses que ya no están físicamente con nosotros pero han dejado un legado que sobrevive al paso de los años. Su historia llega en la voz de su hija Norma Carrizo quien se dispone a compartir un pedacito de su corazón, permitiéndonos mirar de cerca en los recuerdos que atesora de su padre.

“Era pintor, escultor, Luthier en realidad hacía de todo un poco mi papá. Lo conocían mucho, era muy querido en Famaillá. Mi mamá se llamaba María Teresa Salas, lamentablemente ella nos dejó hace dos años, se fueron los dos… eran muy unidos. Mi papá falleció hace cinco años y bueno mi mamá no terminó de superar la partida de mi papá y también se nos fue”.

“Mi mamá nació en Lules, mi papá en Mutquin Catamarca. Él se fue a vivir luego a Lules, allí fueron vecinos y después se fueron de nuevo a Mutquin. Siempre fueron vecinos, en las dos provincias. Cuando vivía en Lules mi papá fue compañero de Palito Ortega en la Escuela Primaria, fueron compañeros de trabajo también, los dos eran cañeros, peleaban cañas” menciona Norma al recordar los orígenes de su familia, un matrimonio sólido que tuvo 8 hijos.

Don Alejandro, se trasladó a Famaillá junto a su padre cuando esté consiguió un trabajo más estable que les brindó la posibilidad de establecerse en Barrio Oeste (Benjamín Matienzo y Octaviano Viera) cuando por aquel entonces solo contaba con 10 años de edad. Comenzó a dibujar y pintar a los 15 de manera autodidacta “Era el único de su familia que hacía eso. Desde chiquito él armaba sus juguetes, me acuerdo que mi tía contaba que él era muy travieso, desde chiquito con cualquier cosa que encontraba se hacía un juguete”.

El pequeño niño, con el paso de los años se convertiría en un virtuoso de la pintura llegando a exponer sus cuadros, en el viejo continente dejando bien alto a Tucumán en países como Alemania. “Llegó a través de un concurso que hacía la Citrícola San Miguel, estaba organizado por Licenciados en Artes y por una Fundación. Mi papá ganó el primer premio que era un viaje a Alemania. Estuvo más de un mes. Fue haciendo escalas, primero viajo a Buenos Aires, después a España y de ahí a Alemania. Conoció Checoslovaquia, Francia. Lo mejor de todo fue que la Fundación organizo otro concurso dónde participaban 17 países y mi papá volvió a ganar el primer premio ya estando en Alemania. El cuadro ganador quedó allá en el museo de Berlín, y también hizo una escultura que quedó en la Fundación”

Con un poco de tristeza en la voz Norma cuenta a cámara que pese a los reconocimientos que su padre cosechó en tierras extranjeras, se sentía poco reconocido en Famaillá cumpliendo a raja tabla el refrán de ‘Nadie es profeta en su Tierra’, “era conocido pero creo que no se le daba el valor que él merecía. Realizó murales en las calles, cuadros que están en casa de algunos vecinos, el busto de Evita, la estatua de unos bailarines de folklore que sabían estar en la plaza, el doctor Pololo, el relieve de los abuelos y el bajo relieve de la batalla de Famaillá que es lo único que queda”.

Un poco más repuesta habla sobre la canción escrita por Richi Barrionuevo en honor a su padre “es un tema hermoso”. Don Alejandro también participó de la visita al Consulado de Perú junto a la delegación de Famaillá, construyó la Capilla de Santa Rita en Simoca. “En Simoca le hicieron un homenaje en vida, lo nombraron Ciudadano Ilustre en reconocimiento por la construcción de la Capilla. También lo reconocieron en Bella Vista y en Catamarca”.

Norma lo acompañó desde muy chica, y mirando pudo aprender del mejor ejemplo. Realizó su primer mural en Tres Marías (detrás de la Capilla) cuando solo tenía 10 años. A la 15 realizó su primera escultura, la imagen de un santo para la Capilla de San Roque. A los veinte como un modo de homenajear a nuestra madre la Santísima Virgen del Carmen realizó su escultura. Algunas de sus obras, como la escultura de una vasija se encuentra en la Av. Calchaquí. Actualmente trabaja en la escultura de su padre, una obra muy especial para ella y su familia. “Somos ocho hermanos, todos heredamos el don de mi papá. La mayoría de mis hermanos se dedican a hacer herrería artística, algo que también hacia mi papá. Para mí, mi papá fue mi mentor, y junto con mi mamá fueron mis pilares. Mis hijos también heredaron el don de mi papá”

Don Carrizo no solo era un gran artista, sino también un excelente ser humano, un hombre que no conocía la maldad ni la mala voluntad. Falleció el 19 de Julio del año 2015 pero sigue presente en la memoria de aquellos que lo aman.

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