Historia de nuestro pueblo

Historia de Nuestro Pueblo: Domingo Sierra

“Me llamo Domingo Sierra y hoy cuento yo mi historia”.

Don Domingo Sierra, vive actualmente en el Barrio Elias Pérez y en la década del 60 supo destacar como un exponente del fútbol famaillense.

Conocido por todo el pueblo como “yo yo” apodo que acuñó en sus años mozos, hoy es uno de los pocos referentes aún con vida de la época gloriosa del Club Atlético Famaillá “yo no sé quién me puso así. El primer partido que juego yo en Famaillá hay un tiro libre de allá… casi cerca del córner a un metro del córner. Jugábamos contra San Pablo. Y me hacen que tire yo el tiro libre y claro nadie sabía del chanfle. Yo vine, gire y con el chanfle le metí el gol al loco del San Pablo en el ángulo. Y claro yo lo festejé, y vinieron los muchachos a abrazarme. Desde entonces me han puesto “yo yo” por como giro la pelota”.

Versado en cuestiones futbolísticas Don Sierra cuenta cómo consiguió el truco por el cuál recibió tan particular apodo: ” a la pelota parada en vez de pegarle con el empeine del pie, hay que pegarle con lo de adentro hacia un costado. Con el costado del botín, entonces la pelota vuela, vuela y hace giros en el aire”. Sobre la indumentaria de aquellos tiempos reveló “yo usaba los botines Sportlandia color negro y la pelota era de la misma marca porque antes se usaba eso. Usábamos camisetas de cuellos redondos. Una sola vez use de esas con botones”.

Jugó hasta los 37 años para “el fama” y llegó al equipo desde el Club Central Norte “me trajo el muchacho Alvarez, presidente por aquel entonces. Yo estaba jugando en Trinidad y pensionaba con otro muchacho de esos que vivían frente a obras públicas y él me decía ‘yo te voy a llevar a Famaillá Sierrita, allá vas a ganar más, vas a vivir mejor, vas estar cerca de la casa. Y yo le decía que mientras haya un acuerdo bien. Al siguiente año vino Petrossi de la Comisión de Fútbol y me ha dejado $50 ($500 que eran) que era para que vamos a la cancha de Bella Vista dónde habia un amistoso y ahí me ha puesto de cinco don Marcos Sale que era director técnico”.

Habitualmente Domingo solía jugar de 8 “A la semana de ese partido me llamaron para practica, para ver cuáles eran las condiciones mías y que es lo que yo queria. Yo le cuento a ellos que yo estaba con mi mamá, mi hermano, otra hermana, mi familia y tenía que buscar dos trabajos. Hemos hecho el arreglo, en ese entonces me han dao $20.000 me han regalaron una cocina de 4 hornallas, me dieron una garrafa, y una casa para que viva en la cancha. Hicieron canchero a mi hermano”.

Durante gran parte de su vida se desempeño como empleado municipal, puesto que consiguió en su juventud, tras buscar trabajo en el Ingenio Bella Vista “Voy allá, me presentó y me recibe el turco. Me dice ‘¿que has traído los documentos, has comido?’ y le digo que no, me responde ‘anda a comer y trae el documento para que entres a trabajar’ y me vengo a avísarle al finado Orellana, y Villafañe que trabajaban en el hospital y me preguntan que me habían dicho y me dice ‘Sierrita no va a ir a trabajar ahí, le hemos conseguido trabajo en la municipalidad de inspector de tránsito y ese mismo día empecé a trabajar hasta que me jubile. El último mes aumentaron la categoría y ya me pusieron de encargado de limpieza en el cementerio”.

El fama de los años mozos de Don Sierra estaba formado “por Pilo Ferro (arco), Coya Medina (4), Nolo Herrera (2), Ávila (seis), Onlandia (3), Sierra, el finado Gringo Prats, Nievita era el diez él era de Monte Grande, también estaba Sapito Prats, Ramón Fernández, y Santillán. Nieva y Fernández eran muy amigos. Al último Nieva se fue a vivir a Tucumán y se ha desaparecido. El técnico era Marcos Sale y había una delantera goleadora. Para mí como jugador se destacaban el Gringo, Sapito, Medina también jugaba muy bien. El Negro Gómez entro después, era chistoso, buen jugador, buena persona. Después jugó Palma, Hugo Flores“.

A la hora de recordar un partido especial eligió un encuentro contra el mítico rival famaillense: Fronterita “Estaba don Felipo Suárez de presidente. Pero en casi todos los partidos jugaba bien, yo era el 8 quitaba la pelota y hacia jugar a los demás. Una vez jugabamos con Lastenia y el que marcaba a mí me decía cosas, y ya me había cansado así que una vez le metí a la madre (ahora le pido perdón a Dios) y peor fue me sacó corriendo y yo corrí para el lado del referí y ahí nomás lo expulsaron”.

En octubre se organizaban campeonatos juveniles “los que hacían eso era el Finado Orellana, Villafañe, que eran administradores del hospital, Petrossi. Se lo hacía en la cuarta parte de la cancha que se iluminaba. Jugaban los equipos del Pancho Bronca, Barrio Oeste, Barrio Sur, Botoni, Barrio San Martín, Elías Pérez, Aserrín. Siempre se les desinflaba la pelota y yo salía con el inflador desde mi casa”.

Se casó con Eulalia del Carmen Rojo y formó una familia (Lia, Paco, Dani). Doña Eulalia atendió por años el kiosco que estaba al lado del templo parroquial, era fanática del boxeo, y no simpatizaba con el fútbol ya que siempre escucho algún insulto de más hacia su marido cuando los resultados no favorecían a los muchachos de Famaillá. Acostumbraba ir a cenar a lo del “turquito Isa” cuya familia hoy sigue en el rubro gastronómico “preparaba cosas tan lindas, tan ricas. Excelente atención”. También recordó a su hermano “Mulita Sierra”, “Yo quisiera saber quién le puso así, calculo que fue porque él era muy trabajador y siempre andaba de un lado para el otro”. Entre los antiguos vecinos del Barrio Elias Pérez de la década del 60′ se encontraban Agüero, Gramajo, Pirulo, Churito, Vera, Kiki Ferro, Nolo Garcia.

De los ochenta años que tengo, yo no tengo enemigos, no tengo rivales. Todos son buenísimos para mí. Para mí toda la gente es gente buena. A todos hay que saludarlos como me dijo mi viejo “Aunque sea gente pobre, hay que saludarlos porque son humildes y si son gente rica hay que saludarlos para que vean que no sos menos que ellos” cerró don Domingo.

La presente nota fue redactada íntegramente en base al material audio visual producido por el equipo de Historia de Nuestro Pueblo.
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