Historia de nuestro pueblo

Historia de nuestro pueblo: el famaillense detrás de la pollera amarilla, Julio Raúl Márquez

Don Julio músico y profesor de música fue uno de los tecladista en tocar el icónico hit que impulsó la carrera de Gladys la Bomba Tucumana: la inolvidable “pollera amarilla”. Además de tocar por años con la Bomba, formó parte de “Los trotes” y “Los zorros”.

“Yo me llamo Julio Marquez, tengo 58 años y soy músico” así se presenta en cámara para empezar a contar su historia. Don Julio, comenzó desde muy temprana edad a caminar los senderos de la música. Estudió y logró recibirse de profesor “Mis primeros pasos los di con el profesor Francisco Escaño, un señor que era cieguito que de San Miguel de Tucumán” Allí aprendio a tocar el arcordeon.

Sus padres se llamaban Julio Marquez, y su madre María Dolores Oviedoo, conocida como “Lola”. “Yo nací en un lugar en la zona del viejo ingenio Caspichango, del ingenio y la finca San Pablo. Hace treinta y pico de años me vine para Famaillá. Para ir a estudiar tenía que viajar primero hasta Famaillá, hasta aquí venía una profesora de San Miguel de Tucumán se llamaba Gladys Delgado, ella me enseñó piano y acordean a piano. Luego comencé a viajar yo a San Miguel y ahí terminé mis estudios”.

De una familia de tres hermanos, fue el único que desde pequeño manifestó interés por los instrumentos musicales, y a los siete años comenzó a intentar maniobrar el arcordeon a piano “tenía que reclinarme en la silla porque el acordeón me llegaba a la cabeza”

Comenzó a tocar con una orquesta llamada “Los trotes”, y su popular pieza “A salvarse”, luego tocó con “Víctor Díaz y su Guitarra Mágica” una orquestada que llevaba el nombre por esos años de “Los zorros” en su momento también acompaño al cordobés Fabian Roco y finalmente fue el Director de Orquesta y Tecladista de “Gladys la Bomba Tucumana” durante 7-8 años “estuve en una de las mejores épocas de Gladys, en lo mejor de la movida tropical. Tocamos en canal 2, en los programas de Susana Giménez, Marcelo Tinelli. Recorrimos los bailables de todo el país, pero aquí en Tucumán los mas conocidos fueron Julio López, Metrópolis, los grandes carnavales de Ranchillos que eran una belleza y hoy se perdió mucho de eso, de esa época”.

Sobre cómo llego a formar parte de la banda de músicos que acompañaba a Gladys, Julio relató “yo llegue a ser parte por intermedio del señor Miguel Moyano, su productor. Nosotros hubo una época que hacíamos bailes en Teniente Berdina toda la familia, y a él le comprabamos las orquestas, teníamos un arreglo especial con Miguel y él siempre me decía ‘mira pinocho, porque a mí me conocen así, yo quiero que vengas a laburar conmigo y me la nombraba a la Gladys’ y bueno se acabaron los bailables por la situación económica, pero antes en el pueblo ya habían actuado el Cuarteto Leo, Chunchula con Ariel, Ricky Maravilla, y Cachumba. Eran muy hermosos los bailes, los hacíamos después del mediodía y se llenaba porque era el único lugar que se hacía a la siesta pero la situación económica se puso mala y cuando se terminaron los bailes empecé a trabajar para él”.

Al recordar la formación en la que actuaba cuando formaba parte de los músicos de la bomba señaló “La mayoría de la orquesta de la Gladys se formó con los músicos de ‘Los trotes”. Uno de lo más recordado era el que tocaba el bongo ‘el cubano Robles’ que hoy ya no está, se fue arriba y así muchos compañeros, porque Gladys tenía primero Teclado, piano, muevo implementó instrumentos a viento, trompetas y todas esas cosas y el tema que más sonaba en el país y fuera del país era la pollera amarilla”.

En los escenarios vivió momentos que lo acompañan hasta la actualidad razón por la que se siente un agradecido de la vida “tengo la suerte de sentirme reconocido como músico en mi provincia, en Famaillá si me siento poco y nada reconocido” mencionó algo entristecido don Marquez.

Y aunque bien sabemos que tal y como reza el refrán “Nadie es profeta en su tierra” tenemos la certeza que aunque nadie esté allí para verlas las estrellas al igual que el talento nunca paran de brillar. Desde la Redacción de el Famaillense vaya nuestro más hondo y sentido reconocimiento a Don Julio Marquez, y nuestro más fervoroso aplauso a sus años, sus vivencias pero sobre todo a su indiscutible talento.

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