Historia de nuestro pueblo

Historia de Nuestro Pueblo: Juan Carrizo

Yo me llamo Juan Vicente Carrizo y aprendí a  animar los bailes a los 14 años, en Nueva Baviera en el Club Social Deportivo de Nueva Baviera” de esta forma se presenta en cámara Don Carrizo para contarnos su historia. 

Don Carrizo se domicilia en Barrio San Nicolás, cerca del acceso Norte a nuestra ciudad. En su juventud acuñó el sobrenombre de “Jorge Greni”  allá por el año 60′. 

Comenzó desde muy temprana edad con el oficio por el cual se haría conocido en Famaillá y localidades vecinas: la animación de bailes “tenía deseos siempre de ser animador, porque veía yo que los locutores se lucían en el ex Ingenio Nueva Baviera -en el Club Social y Deportivo Nueva Baviera- hoy es la cancha entapiada, yo no hay escenario ni nada de cómo se hacían los bailes antes”. 

Sobre aquella primera vez que se animó a vencer la timidez, y subirse al escenario Don Carrizo recuerda “estaban bailando todos, y he subido yo por primera vez en el 55. Comencé a animar los bailes porque había un muchacho, que le decían ‘yerbita’ y era locutor y él me enseñaba. De ahí tomé coraje y pase a ser locutor principiante a un día cuando hacían carnaval ir al Recreo Montenegro en el kilómetro 5 (camino a Río Colorado). Ahí también animaba y había carnavales a los que iba toda la gente de Famaillá. 

Años después pasó a animar en otra pista que se convertiría con el tiempo en un ícono ‘Recreo Medina’ “todo era camino de tierra la gente se movilizaba en sulky, también pasaba el tren por ahí. Ahora no corre el tren que iba a Simoca, y paraba en Baviera cerca de la casa de los Chumientos. La segunda parada era en Kilómetro Cinco, después iba y paraba en Río Colorado de ahí pasaba a Simoca. También corrían los colectivos. Había uno que se llamaba El trébol, que ahora es El Tesa. Había otro, El Centauro, que ahora le dicen Exprebus”

Otro gran bailable supo ser en su momento “Puerto Nuevo” que estaba  dónde actualmente se ubica el taller de Genito Ávila “Antes cuando yo venía a animar los bailes en el Puerto Nuevo (a la par de las márgenes del Río Famaillá, calle Larrea 312) y se llamaba el dueño Ignacio Romero, él subía al escenario con un Bandoneón y tocaba tango, vals, pasodoble, como era antes. Ya después tocaba el hijo y se llamaba Santa Marta el conjunto y de ahí estaba Carlos Romero que también tenía un conjunto Jazz. Era un predio grande, tenía 3 pistas gigantes, la salida era para Larrea. Vino a ese lugar me acuerdo El Cuarteto Leo, Emilio Luque (que era otro conjunto) Luis Angelo, Juan Danielso, Ivana Durán”.

Al cerrar Puerto Nuevo, fue a trabajar a la Confitería Consuelo “Estaba en la cuadra del cementerio. Todos iban a velar a los muertos y salían y entraban al ‘Consuelo Juan Martínez’. Han quedado los hijos ahora y a la pista bailable le pusieron ‘Huanakas”, recordó. 

También conocido como “Juan Jorge Greni” fue parte del equipo de la prestigiosa LV12 “en ese tiempo el programa se llamaba ‘La canción de los Barrios’ hace muchísimos años. Se llama Adolfo De Merquiori el locutor. Trabajé para la colectividad árabe que había carnavales en la avenida San Martín, la publicidad que tocaba ahí era la de Don Panchito Salinas con la publicidad CBS. Otro baile era el del ‘Moto Navarro’ hoy hay ahí una distribuidora de bebidas. Ahí conocí a mi esposa, que ya murió, Julia Isabel Frías se llamaba y yo cuando la veía  animaba con más ganas”. 

Tuvo la oportunidad de conocer en aquellos años a otro personaje muy querido de los bailes famaillenses “el cieguito Pepe” “en los colectivos en todo se subía y tocaba tangos, vals, y pasodobles con el Bandoneón, en este baile también tocaba otra orquesta la ‘Maria Elvira’ que hacía cumbia sobre todo, ‘Los plateros’, cantaban también un chango de Famaillá ‘el turkito’ hermano de Miguel Flores. Ahí vendían pescado frito, sandwichs, lo que usted pedía y lo atendía el Negro Ale”. 

En el año 70 entró a trabajar a la emisora famaillense “Radio La Merced”, dirigida por el señor Argentino Brito, Cuca Brito, Sebastián Brito, y Jesús en un programa que comenzaba a las 10 de la mañana y terminaba a las 17:00 los días domingos. El programa se abría todos los días al son de “Permiso señores no he venido a molestar, solo he venido a escuchar los compases de esta orquesta. Vengo de lejos, muy lejos, a causa de un  gran amor, trayendo la alegría, borrando la tristeza, y el dolor. Cuatro calles son arrugas, ocho veredas son sueños, perro flaco sin dueño le está ladrando a la luna. Hoy le entrego mi fortuna en música a mi ciudad y este tango que se va. Este servidor lo saluda Juan Carrizo. Los domingos eran días especiales para mi, porque uno en la semana trabajaba todos los días, se cansaba. Yo iba los domingos y ahí me recreaba. Las chicas iban y me pedían una pieza y yo les dedicaba La Comparsita, Que tarde que has venido, Fueron tres años. El programa mío era con piropos”

Por supuesto no vivió solo de baile en baile sino que combinó su pasión con un empleo formal en Hospital Padilla, en el área de sanidad “Ahora le han puesto Siprosa”. 

Para cerrar el Señor Carrizo se despidió con uno de sus piropos más clásicos “Platito de porcelana ¿Quién te quiere? ¿Quién te ama? Carrizo se llama.

Esta nota fue redactada íntegramente en base al material audiovisual producido por el equipo de Historia de Nuestro Pueblo.

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