Historia de nuestro pueblo

“Historia de nuestro pueblo”: “Moneda”

“Me llamo Ricardo Domínguez y de apodo me dicen ‘moneda'”, así se presenta en cámara don Ricardo.

Su persona, es casi una figura icónica de las calle del microcentro donde siempre se lo puede ver con su cajón para lustrar zapatos; es que ‘Moneda’ -apodo que acogió con cariño y del cual no recela- pese a su años no ha abandonado su oficio. Tan particular mote, nació décadas atrás y aunque no recuerda quien se lo puse, si sabe que fue “algún picaro” que lo escuchaba pedir monedas por la zona de Elías Pérez.

Nació en Mercedes, pero a los 15 años se trasladó con su madre hasta Famaillá, asentándose en Barrio Elías Pérez. Fue a esta misma edad que comenzó a lustrar zapatos, para contribuir con los gastos. Junto a su cajoncito siempre está encendida una radio que lo acompaña desde sus primeros años de bolero. Comenzó escuchando tango, luego las transmisiones de los partidos y actualmente la usa para escuchar la palabra del Señor.

Su primera radio fue un regalo de Guillermo Iosa, cuando en sus viajes a ‘la ciudad’ pasaba a saludarlo y cuidarle el negocio. Fanático del fútbol, hincha de Boca y del glorioso Famaillá rememora con cierto tristeza aquellos equipos de antes “que jugaban con el corazón”

Entre sus mejores recuerdos se encuentran aquellos relacionados con los partidos jugados por el ‘viejo famaillá’ que supo ser integrado años atrás por Pereyra , Córdoba, Vilte Pereyra, Kiki Ferro, Maraña Nacif, Pato Sleiman, Lalo Sleiman Roque Barrionuevo, El negrito Ferro, Pirucho, Camperito, Cochi Galván, Hugo Flores, Prats, Palma, Julio y Baby Ochoa, López, Oscar Huerta, Andrés Huerta, ‘Juan y Juan’ Mangarela, Pedro Ceballos, Rubén Figueroa, Conti, el Porteño Abel, Sánchez, jugadores a los que acompañaba en el mismo micro cuando tocaba jugar de visitante en alguna localidad vecina.

Moneda, con su gorrita y la honda que usa para defenderse a veces de los perros guarda en sus pasos recuerdos de aquellos tiempos que han quedado para muchos bajo un manto de olvido. Prefiere centrarse en lo bueno del pasado, de las glorias ajenas y callar sus penas. Pese a contar con medio siglo de vida aún sale día a día a luchar la calle y ganar unos pesos a través del oficio que ha llevado a cabo toda su vida.

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