La importancia de la Batalla de Famaillá, en un nuevo aniversario.

Hoy 19 de septiembre se cumplen 179 años de la Batalla de Famaillá que sellaría la trágica suerte del General Lavalle y el final de la «Coalición del Norte». 

En los años posteriores a la Declaración de la Independencia el país se vio envuelto en una serie de guerras civiles, en las cuales unitarios y federales luchaban en una guerra sin cuartel para hacerse con el poder del recién formado país.

Por aquel entonces la Nación se encontraba bajo la dirección de Juan Manuel de Rosas en lo que años después se conocería como el «Régimen Rosistas». Distintas provincias se pronunciaron en contra del gobierno central, comenzando nuevamente un período de cruentas luchas armadas. Tucumán, Salta, Jujuy y La Rioja formaron la «Coalición del Norte» cuyo fin primario era derrocar el gobierno Rosistas por lo que en un esfuerzo interprovincial formaron un ejército dirigido por el General Juan Galo Lavalle. 

Juan Galo Lavalle

Luego de un período símil  de triunfos y derrotas la coalición vería su fin de la mano de la Batalla de Famaillá cuya fracaso para las fuerzas unitarias del interior del país, pondría en jaque la coalición haciéndola finalmente caer y conduciendo a la muerte a Lavalle, quien sería asesinado por una partida federal en Jujuy, días más tarde. 

¿Quienes se enfrentaron?

El ejercito unitario de la llamada «Coalición del Norte» estaban al mando de los generales Juan Galo Lavalle y Gregorio Araoz de Lamadrid. Ambos militares dividieron el ejercito en dos ramas para presentar batalla en diferentes puntos del norte Argentino. Lavalle intento sin éxito ocupar Buenos Aires pero recibió una dura derrota en lo que se conoció años después como la «Batalla de Quebracho Herrado» por lo que se vio obligado a retroceder hacia el norte argentino.

Gregorio Araoz de Lamadrid

Mientras Lamadrid se dirigía hacia la región de Cuyo para intentar sumar aliados a la causa, Lavalle se quedo en Tucumán para presentar batalla a las tropas federales enviadas por Rosas para sofocar la insurrección norteña.

El ejercito federal llamado «Ejército Unido de Vanguardia de la Confederación» estaba al mando del General Manuel Ceferino Oribe y Viana enemigo acérrimo de Lavalle, desde tiempo de su juventud.

Manuel Oribe

¿Dónde?

La batalla tuvo lugar en cercanías al cauce del Rio Famaillá en la actual zona de Monte Grande, espacio que Lavalle había elegido para gozar de cierta ventaja táctica que si bien no le permitió el triunfo, le facilitó una ruta para la huida.

Batalla de Famaillá

Dándose cuenta de su inferioridad numérica y suponiendo que la mitad de las fuerzas enemigas debían estar en la ciudad capital, Lavalle marchó desde su campamento ubicado en Los Nogales, la noche del 14 de septiembre para atacar por sorpresa a las tropas de Oribe. El día 15 llegó a Lules y al amanecer del 16 estaba en Famaillá. Las fuerza dirigida por Lavalle y respaldada por Marcos Avellaneda (gobernador de Tucumán) constaba de unos 1.300 hombres mientras que su infantería no pasaba los 100 soldados armados con fusiles viejos y en malas condiciones.

Oribe alcanzó a Lavalle a orillas del río Famaillá el 19/09/1841. La batalla comenzó temprano en la mañana. Algunas de las figuras más notorias que formaron parte del Ejército unitario fueron: Marco Avellaneda, Juan Esteban Pedernera y Manuel Hornos.
Entre los federales figuraban Juan Felipe Ibarra, José Martín Ferreyra, Celedonio Gutiérrez, Hilario Lagos y Mariano Maza.
En un primer momento y a pesar de las diferencia numérica a favor de Oribe, la batalla se mantenía pareja, pero muy pronto los veteranos del ejército federal superaron a los hombres de Lavalle.

Las diezmadas tropas de Lavalle prestaron batalla hasta facilitar la huida del General y luego se replegaron. El triunfo quedo en manos de Oribe quien enviaría una partida federal a seguir los pasos de Lavalle y darle muerte, hecho que sucedería finalmente tiempo más tarde en la provincia de Jujuy. La Batalla de Famaillá fue el comienzo del fin de la insurrección norteña al gobierno rosista, contribuyó a la desarticulación de la «Coalición del Norte», propició la muerte de Lavalle, el destierro de Lamadrid y el futuro fusilamiento de Marcos Avellaneda. Tras el asesinato del gobernador el poder quedaría en manos de Celedonio Gutiérrez, comenzando un nuevo periodo de hegemonía federal en Tucumán y gran parte del norte argentino.

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