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Los Que Ayudan

Los Ralos: El Ministerio Fiscal fortalece la capacitación en oficios con la entrega de una cocina y camilla portátil

La asociación civil “Encuentro” realiza talleres destinados a jóvenes que padecen adicciones. El objetivo es la reconstrucción de sus proyectos de vida.

En el barrio Unión y Progreso, en Los Ralos, funciona la asociación civil “Encuentro”. A través del proyecto denominado “Un Cambio para Mí” se realizan capacitaciones en oficios a jóvenes que salieron de las adicciones, posibilitando que puedan insertarse en el mercado laboral, fortaleciendo su autonomía económica e iniciando un cambio en la reconstrucción de sus proyectos de vida. Para aportar en favor de ese objetivo, el Ministerio Fiscal mediante el Equipo de Coordinación de Políticas Reparatorias (ECPR) hizo entrega de una cocina industrial e insumos; mobiliarios para peluquería y barbería; y camilla portátil. La reparación se realizó por gestiones de la Unidad Fiscal de Narcomenudeo (UFINAR).


El responsable de la asociación civil, Rayhan Ahmed Erdem, comentó que esto es “un claro ejemplo de cómo el trabajo coordinado entre el Poder Judicial y las instituciones civiles se traduce en un beneficio tangible y concreto para la sociedad tucumana. La Justicia Reparadora es la clave para la construcción de una sociedad más justa y equitativa”.


Sobre los talleres que se dictan y la labor con refugiados, expresó: “Nuestro proyecto busca la reinserción social y laboral de personas con problemas de consumo problemático de sustancias o que estén en contexto de violencia y vulnerabilidad. Son totalmente gratuitos, por lo tanto, hacemos extensiva la invitación a todas aquellas personas que quieran sumarse al grupo de masajistas, para los talleres textiles, de gastronomía, panadería y pastelería. Contamos con 225 personas que trabajan en calidad de voluntarios. Nos dedicamos también a realizar la traducción de documentos de toda persona que llega a nuestra provincia en calidad de refugiados o que necesiten el acompañamiento”. En tanto, la instructora y masajista integral, Mery Franco, contó: “Con estos talleres se genera una cadena y los chicos que padecen adicciones pueden venir y aprender oficios. Las puertas están abiertas para todos. Si una persona está decidida a cambiar puede tener un oficio y trabajar como pastelero, masajista, aprender costura y marroquinería por ejemplo”.


Por su parte, dos de sus alumnos, Mayra y Marcelo, contaron sus experiencias en el lugar y la importancia de tener nuevos insumos como ser la camilla portátil. “Estamos en el grupo hace tres años y es absolutamente abarcativo e integrativo. Aquí aprendemos desde movilizar a un adulto mayor (que está en cama o en recuperación después de una operación) como a deportistas. Siempre nos estamos capacitando, haciendo cursos y especializaciones que obviamente nos cambian la vida porque tener una profesión hace a la dignidad de la persona. Ahora contamos con una camilla portátil que se la usa principalmente en un gabinete. La entrega es la mejor noticia que pudimos recibir porque si uno hizo un daño tiene que pagar de alguna manera y no siempre es con cárcel. Decir yo puedo hacer esto, cambiar y entregar algo permite que el mundo sea mejor”, reflexionó Mayra. Finalmente, Marcelo opinó que “hay muchas instituciones que solventan con bolsillos propios y hay muchos chicos que quieren aprender como nosotros y no cuentan con los insumos necesarios. Esto me parece una muy buena idea para que se puedan desarrollar más actividades”.

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