Tucumán adentro: San Isidro de Lules, cuna de la industria azucarera y tierra de la Virgen morena.

La historia de este departamento está profundamente ligada al proceso de evangelización, la fe mariana y los hechos históricos, además estar enclavado en una quebrada de belleza sin igual. Cuna de la industria azucarera vio nacer el azúcar en los trapiches jesuíticos y revolucionó la producción implementando por primera vez maquinaria a vapor en el mítico ingenio «La bomba i’ Lules».

Fundada como Villa por el Padre Domínguez Zoilo entre 1849 y 1851 lleva su nombre en honor al santo patrono de los agricultores San Isidro Labrador. Sin embargo la historia de la región se remonta a los tiempos de evangelización y de ello dan testimonios las Ruinas de San José de Lules y el Oratorio San Antonio de Padua, lugar donde se alojaron el Regimiento de Granaderos a Caballo a Cargo de San Martín, y las tropas lideradas por Manuel Belgrano durante las luchas independentistas.

En 1851 el padre Zoilo pidió permiso al obispado para levantar la Iglesia, primer edificio público de la ciudad, que con el paso de los años pasaría a llamarse Iglesia Fundacional y sería declarada Monumento Histórico Provincial, iniciando el proceso de construcción del actual Lules.

Ingenio «La bomba i’ Lules»

Fundado en 1879 por los franceses Clodomiro Hileret y Juan B. Dermit el Ingenio conocido popularmente como «La bomba i Lules», significó la industrialización tecnológica en la zafra tucumana. Desde su nacimiento esta planta azucarera contó con maquinaria de vapor sustituyendo los anticuados trapiches de madera, de esta forma incrementó exponencialmente su producción. Para el año 1882 producía 75.000 arrobas de azúcar y en 1899 el ingenio contaba con 1200 hectáreas de caña propia, además de «El cafetal» dónde Hileret tenía plantaciones de café, bananos, chirimoyas, mandarinas, hortalizas y legumbres cuya producción comercializaba en Buenos Aires.

A finales del Siglo XIX el Industrial francés decidió cerrar «La Bomba» para dedicarse pura y exclusivamente a su nueva planta el enorme Ingenio Santa Ana. Su monumental presencia y la exuberancia de su cafetal, además de cierta modalidad de trabajo prácticamente esclavo y la casa señorial de 2 plantas despertaron toda clase de mitos y creencias populares en la imaginación de los obreros, quienes observaban con asombro el crecimiento del ingenio las Mercedes que pronto daría vida al gigante del sur el Ingenio Santa Ana. La memoria de aquellos años de prosperidad y los misterios de La bomba I’ Lules se encuentran inmortalizados en el cancionero popular.

Ruinas Jesuíticas San José de Lules

Ubicadas a 2 klm de la ciudad de Lules, se emplaza la Iglesia y las Ruinas del Convento que formaban parte de la Estancia San José de los Montes fundada en 1670 por la compañía Jesuíta.
En ella funcionaba una capilla, y el convento el cual contaba con talleres de carpintería y herrería, además de viviendas, un almacén, refractario, molinos, hornos de ladrillos y curtiduría de suelas.
En el convento funcionó el primer instituto público educativo del nuestro país, y en los terrenos aledaños, los jesuitas cultivaron por primera vez la caña de azúcar en nuestra provincia comenzando una larga tradición que luego convertiría a Tucumán como la provincia azucarera por excelencia.
Tras la expulsión de los jesuitas la propiedad pasó a manos de los dominicos. En 1814 el Convento se convirtió en el lugar de asiento de la caballería de los Granaderos hospedando a figuras históricas como San Martín, Manuel Belgrano, y José María Paz; además de ser el lugar de descanso de los restos mortales de Crisóstomo Álvarez, y los generales Alejandro Heredia y Celedonio Gutiérrez, militares asesinados en cercanías a la estancia.
En 1944 las ruinas fueron declaradas Monumento Histórico Nacional.

Devoción a la Virgen del Valle, Santuario la Reducción

En el año 1923 un labrador encontró después de una tormenta la imagen de la Virgen morena. Según lo relata la tradición oral un 23 de noviembre de 1923, el cielo tucumano anunciaba una fuerte tormenta, por lo que los trabajadores de la finca de Felipe Auvieux, abandonaron la cosecha para resguardarse en sus casas. Uno de los labradores decidió quedarse un rato más y se lo comunicó a sus compañeros mediante señas, ya que era mudo. La tempestad fue tal que los pobladores dieron por pérdida la cosecha después de la caida del granizo, sin embargo cuando se dirigieron al campo se sorprendieron al encontrarla intacta. Luis Delgado le comento mediante señas a sus compañeros haber presenciado una luz fuerte y la caída de un objeto desde el cielo al lado del algarrobo. Al llegar hasta allí cabo un hoyo y encontró la imágen de María inmaculada, comenzado una devoción que se extendería por toda la provincia. La imagen permaneció en una pequeña ermita hasta 1925, y en 1966 fue trasladado al santuario actual.

«Quebrada de Lules y Ruinas de la Usina»

Enclavado en una posicion priveligiada al pie de las sierras de San Javier, y las de Yerba Huasi, crea una quebrada que es recorrida por las aguas del Río Lules. Enmarcados por los cerros, la Quebrada es un lugar de belleza sin igual que esconde secretos a descubrir para el ojo aventurero.
Partiendo del playón final del Balneario municipal se abre el camino que conduce a los túneles y a la vieja usina en Potrero de las Tablas.
La usina, junto al dique y una villa para los operarios fue construida en los años 1900- 1910 para proveer de electricidad a San Miguel de Tucumán. Con el paso del tiempo la obra quedó obsoleta y fue abandonada, por lo que sus ruinas cuentan la historia de un futuro que no fue.
Para aquellos menos dispuesto a las caminatas la quebrado también ofrece cabalgatas, rappel, tirolesa, escalada, kayac y ciclismo de montaña.

Lules tierra de labranza, cuna del azúcar, lugar elegido por la Virgen del Valle, ofrece a propios y ajenos en sus ruinas y parajes el testimonio de sueños de grandeza que se ocultan a la vista de todos en el verdor de sus campos

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