TUCUMAN

Continúan las polémicas en torno al Juez Stoyanoff

El video que registra el lamentable accionar del Juez Stoyanoff dónde se lo puede observar agrediendo con total impunidad a un cadete, sigue causando repercusiones a nivel nacional y cada vez son más los pedidos de juicio político que se suman en su contra.

Orlando Velio Stoyanoff Isas además es profesor de Familia en la Universidad Nacional de Tucumán. La Corte ya actúa de oficio y el director de Tránsito provincial pidió que el municipio de Yerba Buena le quite el registro.

El juez Orlando Velio Stoyanoff Isas, a cargo del Juzgado Civil en Familia y Sucesiones de la IV nominación, protagonizó un violento episodio que quedó grabado: en la esquina de la avenida Aconquija y Venezuela de la ciudad de Yerba Buena de la provincia de Tucumán golpeó a un cadete con quien tuvo una discusión de tránsito y le revoleó la moto contra el asfalto.

En el video, que se volvió viral, se puede observar al magistrado fuera de sí agrediendo al cadete en un ataque de furia. Esta situación, que fue denunciada por Franco Azan, de 20 años de edad, derivó en al menos tres pedidos de juicio político ante el Colegio de Abogados y la Corte Suprema de Justicia de Tucumán.

Stoyanoff, aparte de su función como juez desde hace más de diez años, se desempeña también como docente de la Universidad Nacional de Tucumán en la materia “Familia y sucesiones” dictada en los últimos años de las carreras de Abogacía, Escribanía y Procuración.

Luego del violento hecho, el abogado Gustavo Morales presentó un pedido de juicio político ante el Colegio de Abogados de Tucumán. Su colega Pablo Bauque lo hizo ante la Corte Suprema de Justicia, mientras que el Sindicato de Motociclistas y Mensajeros presentaron la misma iniciativa en mesa de entrada de la Legislatura.Según Morales, Stoyanoff es uno de los jueces de Familia con la mayor cantidad de denuncias realizadas en su contra: “Desde su llegada como magistrado hasta el día de hoy supera las 150 denuncias. Es una persona sumamente autoritaria, que no sólo ejerce el mando sino el comando, da órdenes y maltrata al personal sobre todo a las mujeres. Carece de frenos inhibitorios. Hace unos siete u ocho años fue denunciado por una abogada; lo grave fue que el Colegio de Abogados terminó sancionando a la víctima. Luego la víctima realizó una denuncia en contra del Colegio de Abogados y terminó ganándole. La colega después formó parte del tribunal de ética. Prefiero resguardar su identidad”, advirtió en diálogo con TN. Otras fuentes consultadas por este medio confirmaron este grave episodio.

Por su parte, el abogado Pablo Bauque que requirió un pedido de juicio político para el juez ante la Corte Suprema de Justicia de Tucumán sostiene en un documento presentado ante el alto tribunal: “Dada la gravedad y el nivel de agresividad que demuestra el mencionado juez en dicho video, además de los evidentes delitos en los que aparentemente se encontraría incurriendo (lesiones, amenazas, daño intencional, etc.) todo reconocido por él mismo en un nota periodística, entiendo que ese Excelentísimo Tribunal no puede dejar pasar por alto tan grave conducta no solo como persona, sino sobre todo como Juez de la Provincia, función que se ve sumamente bastardeada, así como la administración de justicia toda, de permitir que personas como estas puedan, con su conducta, empañar tan alta dignidad que importa el desempeño de la Magistratura”.Al pedido del abogado Bauque, la Corte respondió inmediatamente. En una cédula de notificación, a la que tuvo acceso TN.com.ar, se le comunica que el máximo tribunal provincial decidió actuar de oficia sobre la denuncia, mientras “con relación al pedido de juicio político realizado ocurra por la vía y forma que corresponda”.

Las “disculpas” del juez

Luego de la viralización del video el juez envió un escrito a la prensa en las que dio sus “excusas”: “Corresponde ofrecer disculpas, las que extiendo sin condicionantes ni potenciales. En primer término las brindo, a manos llenas, al señor Azan y su familia (a quienes no conozco), con quien penosamente vivimos los hechos referidos. Me disculpo igualmente con mi familia toda y las personas que me aprecian y conocen, pero muy especialmente con mis hijas e hijo, porque ellos se han visto innecesariamente afectados, ya que lo ocurrido no solo se difundió, sino que además ocurrió con una carga de hostilidad inusitada. Ofrezco también las excusas del caso a la comunidad judicial a la que pertenezco y me debo, como asimismo a la comunidad universitaria de la que soy un activo miembro. Finalmente me excuso con la comunidad en general, al ser un funcionario constitucional”.

En el pedido de disculpas, Stoyanoff buscó dar su versión: “Solo para dar contexto adecuado a lo sucedido, me explico: no existió ningún choque (nadie embistió al otro); el suceso tuvo lugar en otra calle y tampoco hubo de mi parte amenazas. Cuando regresaba a mi domicilio el viernes y transitaba por avenida Aconquija, hacia el oeste, se cruza en mi camino una motocicleta que circulaba imprudentemente en igual sentido. Al carecer de espejos no podía ver que le pedía paso, por lo que debí tocar mi bocina para que advierta que pensaba sobrepasarlo. De haberme cedido el paso (como correspondía), todo hubiera concluido allí. Pero el conductor profirió una considerable cantidad de insultos y epítetos hacia mi persona, sin conceder el paso. Ello provocó mi reacción por lo que terminamos detenidos ambos (sin que medie colisión) en la intersección de avenida Aconquija y calle Venezuela, en donde se verificaron los hechos que tomaron estado público. Ambos nos agredimos y nos dijimos cosas. Lo que yo hice quedó registrado en el video que trascendió. Pero lo que motivó mi enardecida reacción es que el motociclista, previamente, rompió a patadas una óptica; con su puño, un espejo retrovisor, y finalmente la luneta trasera de mi vehículo. Por ello (como puede verse en la filmación) levanté su moto (que ya estaba en el suelo) y la arrojé al piso. Lo dicho solo explica lo ocurrido, pero de ninguna manera lo justifica, ni pretendo hacerlo -añadió-. Nada justifica la violencia, y parte de mi trabajo está íntimamente vinculada con esa triste faz del ser humano. Si no reconociera mi error, no solo me desacredito como magistrado, sino que también empaño la dedicada labor de todas las personas con quienes trabajo diariamente, y dan todo su esfuerzo”.

Fuente
TN
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