Vacunas que hicieron historia

Las inmunizaciones contra la viruela a fines del siglo 19 y contra la poliomielitis a inicio del siglo 20 fueron las más esperadas. Luego llegaron la antigripal y la primera contra el cáncer. Las del Covid-19 abren una nueva etapa.

El vuelo de Aerolíneas Argentinas que trajo las primeras 300 mil dosis de la vacunas Sputnik V fue retratado como una epopeya casi comparable a la expedición que Francisco Balmis emprendió hace más de dos siglos.

Este español partió del puerto de La Coruña el 30 de noviembre de 1803 en el barco María Pita con las primeras “vacunas” contra la viruela que llegarían a América. Eran 22 niños huérfanos con pústulas variolosas.

La mayoría de los habitantes del territorio argentino, un virreinato en ese entonces, desconocía la noticia. Por lo que tampoco se enteraron de que este “insumo médico” nunca llegó a Buenos Aires

La campaña de Balmis recorrió México, América Central, Colombia, Perú, Bolivia y Chile. Desde Cartagena se enviaron vidrios con fluidos variolosos para el Río de la Plata. Nunca se supo en qué lugar se perdieron.

La viruela fue una enfermedad grave que maltrató por décadas al Viejo Mundo y diezmó a los pueblos nativos de América desde la llegada de Cristóbal Colón. Era altamente mortal y también dejaba secuelas como ceguera y marcas que desfiguraban el rostro (“picado por la viruela”). Se estima que mató a 300 millones de personas.

Variolización

La variolización como solución fue creada por Edward Jenner en 1796, quien también acuñó el término vacuna. Pero la práctica se remonta a los imperios chinos y otomanos.

El médico británico observó que las mujeres que ordeñaban a las vacas infectadas con viruela casi nunca se contagiaban de viruela humana. La variolización consistía en tajear a la persona y aplicarle pústulas de personas infectadas con la viruela vacuna.

Jenner se convirtió en una celebridad. Su trabajo quizá haya salvado más vidas que ningún otro. Dos datos de contexto sirven para medir el logro de Jenner: la jeringa fue inventada a fines del siglo 19 y los primeros virus se identificaron a inicios del siglo 20.

En Argentina la variolización fue una práctica poco difundida hasta la década de 1870, cuando se masificó. Ocurrieron varios hechos: la llegada de una generación de políticos higienistas, la inmigración que trajo hacinamiento y recurrentes brotes de enfermedades infecciosas y la ampliación del territorio argentino con la sumisión de pueblos originarios vulnerables a estos patógenos.

Entre 1855 y 1857, 25 personas murieron de viruela en Buenos Aires. En la década de 1968-1877 fueron cerca de cinco mil, para un país que apenas tenía dos millones de personas.

En 1886 se aprobó la ley de obligatoriedad de vacunarse en Buenos Aires para todos los recién nacidos. Era necesario tener la vacuna para ser admitido en la escuela. Los inmigrantes también tenían que inmunizarse en el puerto. Era gratuita y había multas por incumplimiento.

En la primera década del siglo 20, fueron inmunizadas tres millones de personas en todo el país. La viruela se fue aplacando. En 1945 se produjo la última epidemia en Argentina.

La temida polio

Tras la viruela, se desarrollaron las vacunas contra el tétanos, difteria y tos convulsa, que luego se combinaron en la triple bacteriana.

Pero en la primera mitad del siglo 20 fue sin dudas la vacuna contra la poliomielitis la más esperada, porque los brotes se hicieron más recurrentes y masivos. Y desde siempre fue una enfermedad temida por sus efectos en los niños y adolescentes: parálisis, atrofia muscular, deformaciones y muerte.

En 1952, EE.UU. tuvo su peor brote con 57 mil infectados, secuelas de parálisis en 21 mil y más de tres mil muertos. Entonces fue lógico que Jonas Salk fuera elevado a la categoría de héroe. El 12 de abril de 1955 el epidemiólogo anunció que su vacuna contra la polio era efectiva.

El presidente Dwight Eisenhower lloró al agradecerle a Salk por su logro. Pero había cometido un error: nunca se aseguró las dosis para su población. Las primeras vacunas fueron para Canadá.

La imagen de Elvis Presley recibiendo la inyección en el programa de Ed Sullivan fue la mejor campaña de vacunación. Pero luego se conoció el caso de Susan Pierce, una niña de 7 años que comenzó a sentir parálisis en el brazo donde había recibido la vacuna y luego falleció. Se informaron cientos de casos de infecciones relacionadas a la vacunación y la campaña se suspendió.

Mientras tanto, Albert Sabin avanzaba en una versión oral y de única dosis. Pero, otra vez, EE.UU. tuvo que esperar. El primer país en inmunizar con esta fórmula fue la Unión Soviética, debido a las raíces polacas de Sabin.

En Argentina, la primera campaña contra la polio fue en 1957 y estuvo coordinada por el Estado y la Asociación para la Lucha contra la Parálisis Infantil (Alpi). Un año antes, el país había registrado 6.500 casos.

La vacunación controló el brote pero en los años siguientes los casos fueron en aumento. Entre 1956 y 1961 se aplicaron 11 millones de dosis de la vacuna Salk, pero solo el 25 por ciento se administró a niños con el esquema completo de tres dosis.

En 1963 llegó la Sabin. La primera campaña se realizó el 27 y 28 de septiembre y estuvo a cargo de los maestros, ya que era una única dosis oral. El último caso de poliomielitis por virus salvaje en Argentina fue en la ciudad de Orán, en 1984. La vacuna contra la polio continúa. Ahora se utiliza la versión de Salk.

A la fecha, ambas formulaciones lograron erradicar la polio salvaje de todo el mundo salvo Pakistán y Afganistán.

Epidemias modernas

La segunda mitad del siglo 20 traería más epidemias pero también más vacunas. La gripe en su versión “española” (1918-1919) ya había mostrado su ferocidad con 50 millones de fallecidos.

Recién en la década de 1930 se supo que esta enfermedad era causada por un virus y no por una bacteria. La primera vacuna estuvo lista 15 años después. Pero en 1947 los investigadores descubrieron por qué no era tan eficaz: el virus de la gripe muta año a año y el sistema inmunológico desconoce cada nueva variante.

Las autoridades sanitarias comenzaron un monitoreo global para conocer las cepas circulantes. Por eso todos los años la vacuna se modifica y hay que volver a aplicarla.

Pero, a veces, las mutaciones son más drásticas y ocurren tan rápido que no pueden ser detectadas. Así surgieron las gripes pandémicas de 1957-58 (1,1 millones de muertos), 1968-1970 (un millón de fallecidos) y la de 2009-2010, durante la cual fallecieron unas 500 mil personas, según la última estimación.

Los desarrollos logrados para el Covid-19 podrían tener como consecuencia una vacuna total contra la gripe: una inyección para toda la vida, para todas las cepas y con alta eficacia. Mientras, todos los años mueren unas 150 mil personas por este virus en el mundo a pesar de que decenas de millones son inmunizadas.

“Contra el cáncer”

Otra vacuna esperada fue la inmunización contra el virus del papiloma humano (VPH), por ser la primera “vacuna contra el cáncer”.

Recién en 1983 se logró asociar a este patógeno con el desarrollo de cáncer en el cuello de útero. Casi el cinco por ciento de los cánceres en Argentina son de este tipo. Los oncogenes que contiene el genoma viral se integran al de las células del hospedador y encienden la enfermedad.

La vacuna contra el VPH está disponible desde 2006. Pero su aprobación fue con polémica porque se aseguraba que tenía efectos adversos serios y que incluso aumentaba el riesgo de cáncer.

Pasaron 14 años y las revisiones científicas demostraron su seguridad, además de su impacto positivo en la epidemiología del virus y en el descenso de los casos de cáncer. Argentina es uno de los 106 países que incluyó esta vacuna en su calendario, pero se estima que la cobertura mundial contra el VPH es del 15 por ciento.

Faltan en el calendario

Cuando el coronavirus surgió a fines de 2019, nadie esperaba que solo un año después la gente ya se podría inmunizar. En este caso, la vacuna no se hizo esperar.

Otras pandemias no corren con la misma suerte. En la actualidad, los problemas de salud que causan más impacto no tienen vacuna. Tabaquismo, alcoholismo, obesidad y cáncer son enfermedades no transmisibles. Los científicos están en la búsqueda de vacunas preventivas o terapéuticas. Sin dudas son vacunas muy esperadas.

Desde 1984 el mundo también desea otra vacuna. Ese año los científicos descubrieron el virus de inmunodeficiencia humana (VIH). A la fecha ya ha matado a 38 millones de personas.

Opacado por la pandemia de coronavirus, este año una noticia encendió la esperanzada para combatir el sida. Por primera vez en una década, una vacuna contra el VIH llegó la fase clínica final. Los resultados de esta investigación estarán dentro de dos años. Ese día la ciencia quizás se anote una vacuna más a las cerca de 30 existentes. Y el mundo tendrá una pandemia menos.

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