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La Liga Tucumana acusa a Famaillá de “abandonar el partido”, pero el árbitro lo suspendió

El comunicado de la Liga Tucumana generó fuerte rechazo por su tono acusatorio y por sostener una afirmación que no coincide con lo ocurrido en cancha. El encuentro fue suspendido por el árbitro, no abandonado por el plantel.
La Liga Tucumana de Fútbol emitió este lunes un comunicado inusualmente duro contra el Club Social y Deportivo Famaillá, acusando a la institución de “abandonar el partido” en su duelo ante Tucumán Central. Sin embargo, el propio desarrollo del encuentro —y el modo en que finalizó— contradicen de manera directa esa afirmación: Famaillá sí salió a disputar el segundo tiempo, se mantuvo dentro del campo de juego y fue el árbitro quien decidió suspender el partido a los 18 minutos.

El comunicado de la Liga no solo describe los hechos con un término que no se ajusta a lo ocurrido, sino que incorpora frases de tono moralizante y disciplinario poco habituales en un anuncio institucional. Expresiones como “pretenden transformarse en víctimas”, “el fútbol no admite atajos” o “nadie está por encima del reglamento”, lejos de aportar claridad, agregan un aire de señalamiento público que resulta impropio para una entidad que debería resguardar la neutralidad y garantizar procesos formales.

Otro punto que generó malestar es la insistencia en que Famaillá “participa del torneo gracias a una licencia aprobada por la Liga”, frase que sugiere una suerte de condicionamiento político o jerárquico que nada tiene que ver con el Reglamento del Consejo Federal, único organismo autorizado para validar o rechazar la participación de clubes en el Regional Amateur.
La diferencia central entre el comunicado y lo ocurrido en cancha no es menor. El plantel de Famaillá no abandonó el partido: tomó la decisión de protestar dentro del campo, adoptando un modo de no competencia, y fue el árbitro quien resolvió suspender el encuentro. Esa secuencia —que puede ser debatida, sancionada o analizada por los organismos correspondientes— dista de la figura de abandono, que implica retirarse del campo de juego o negarse a ingresar, algo que no sucedió.
Mientras se aguardan los informes oficiales y la intervención del Tribunal de Disciplina, lo que sí queda claro es que el comunicado de la Liga, por su tono y contenido, abrió una polémica que excede lo deportivo. En vez de aportar serenidad en un momento tenso, terminó amplificando el conflicto y dejando instalada una versión que no coincide con la realidad de los hechos.
La situación amerita un tratamiento serio, transparente y ajustado a reglamento. Lo ocurrido en Tucumán Central deberá ser evaluado en sus términos reales, sin simplificaciones ni descalificaciones públicas que no ayudan a la institucionalidad del fútbol tucumano.
El Comunicado de la Liga


