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Historia de la Fiesta de la Empanada: ¿ES FIESTA O FESTIVAL?

Si hay algo que identifica a Famaillá en Tucumán es la empanada. Pero detrás de esa empanada hay una historia que empezó mucho antes de que la celebración tuviera el tamaño que conocemos hoy.
En Famaillá ya se hablaba de sus empanadas durante los años 50. Incluso hay recuerdos de personas que llegaban desde San Miguel de Tucumán solamente para comerlas. En aquellos años también eran conocidas las Cabreritas, empanaderas que ya tenían un nombre ganado en la ciudad.

La idea de hacer una celebración dedicada a la empanada fue tomando forma con el paso de los años. A comienzos de la década del 70 ya se realizaban festivales folclóricos donde la empanada tenía su lugar. También hubo encuentros como la cacharpaya organizada por Juanito Isa en la Plaza San Martín, con música, baile y empanadas.
Hasta que llegó 1979.
Durante la gestión de Hugo Caro se realizó la primera Fiesta de la Empanada, en un predio ubicado al margen del río. Una de las características de aquellos primeros años eran los ranchos, donde las instituciones de Famaillá cocinaban, vendían empanadas y trabajaban durante la celebración.
La fiesta tenía entonces algo que todavía forma parte de su esencia: la participación de la gente de Famaillá.
Con el tiempo también apareció uno de los grandes momentos de la celebración: el concurso para elegir a la mejor empanadera y la Campeona Nacional de la Empanada.
La fiesta fue creciendo y, durante los primeros años de la década del 80, comenzó a aparecer como Fiesta Nacional. Llegaron más visitantes, más artistas y una propuesta cada vez más amplia.
Durante una etapa importante, la organización estuvo en manos de la comisión FEFA, encabezada por Miguel Nazar, que reunía a distintas instituciones de la ciudad para trabajar en la celebración y organizar los tradicionales ranchos.
Y también cambió la música.
Con los años, por Famaillá pasaron artistas de distintos géneros. La Mona Jiménez, Ulises Bueno, El Elegante, Miranda! y Dyango son algunos de los nombres que aparecen en distintas etapas de esta historia.
Entonces aparece una pregunta muy de Famaillá: ¿es fiesta o festival?
Para algunos, sigue siendo el Festival de la Empanada, con ese vínculo con el folclore y las tradiciones. Para otros, es la Fiesta de la Empanada, porque con los años se transformó en una celebración mucho más grande.
Quizás las dos palabras cuentan una parte de la historia.
Porque pasaron más de cuarenta años desde aquella primera celebración y la pregunta sigue siendo la misma: quién hace la mejor empanada de Famaillá.

