ARCHIVO FAMAILLA
Cabo Dardo Pérez: la historia del joven de Famaillá rescatada del olvido

Presentamos un documento audiovisual exclusivo sobre la vida de Dardo Pérez, un joven vecino cuya historia permaneció décadas en el silencio y que hoy reconstruimos a través del desgarrador relato de su madre, en su libro ” La vida de Juana Elias y su hijo Dardo Perez”.
Dardo Pérez es un nombre que pocos en Famaillá logran explicar con precisión hoy en día. Su vida transcurrió inicialmente en las aulas de la Escuela Fronterita, marcando el inicio de un camino que lo vería destacar como un alumno brillante y abanderado de los Boy Scouts, combinando sus deberes con su pasión por el básquet escolar.


A los diecisiete años, impulsado por una vocación firme, ingresó al Ejército Argentino como cabo oficinista en el Arsenal Militar de Tafí Viejo, sin imaginar que su tarea administrativa lo llevaría pronto a recorrer los peligrosos caminos tucumanos de 1975.

La incertidumbre marcó los últimos días de su familia cuando Juana y Desiderio, sus padres, lo buscaron en el Comando sin obtener respuestas claras sobre su paradero. Tras días de silencio oficial, una pista anónima los condujo a la comisaría local, donde finalmente se produjo el último encuentro: Dardo bajó de un vehículo militar, cansado y transpirado por el rigor de las patrullas en el pedemonte. En esos breves minutos, entre prendas de vestir y chocolates que le llevaron sus padres, el joven les entregó una promesa que nunca se cumpliría: el viernes regresaría a casa para descansar.
El destino se truncó el viernes 28 de febrero de 1975 mediante un atentado con coche bomba en una estación de servicio que le arrebató la vida a los 17 años. Mientras Juana preparaba empanadillas de dulce de batata para recibirlo, una patrulla militar llegó a su puerta con la mentira de un accidente y una supuesta internación. La verdad se reveló de forma cruda a once kilómetros de su casa, cuando un camión militar les bloqueó el paso en plena ruta para informarles que debían pegar la vuelta: el cuerpo de su hijo ya iba camino a Famaillá custodiado por el luto y la violencia de la época.
Hoy, este archivo digital de El Famaillense recupera su nombre para que el sacrificio de aquel “cabo oficinista” no quede sepultado en el olvido. Su último suspiro, “¡Dios mío! ¡Viva la Patria!”, resuena ahora en la Escuela de la Rinconada y en las placas del cementerio local, que han dejado de ser simples objetos para convertirse en el testimonio de un joven deportista y estudiante famaillense.

Invitamos a la comunidad a ver el video que encabeza esta nota y a sumarse al homenaje que la memoria de Dardo Pérez merece, rescatando su identidad de las sombras del pasado.

