ARCHIVO FAMAILLA
El misterio del Comando: El día que la familia perdió el rastro de Dardo

Tras días de respuestas negativas en los cuarteles, los padres de Dardo Pérez iniciaron un recorrido marcado por el misterio para encontrar a su hijo en un Tucumán sitiado.
La angustia se instaló en el hogar de los Pérez cuando Juana y Desiderio fueron al Comando de Brigada y se toparon con un muro de silencio. Nadie les daba información certera; el personal de guardia negaba sistemáticamente saber dónde se encontraba el joven oficinista. La espera se volvió insoportable frente a una puerta que no se abría, hasta que una pista anónima cambió el rumbo: debían buscarlo en la comisaría de Famaillá.


Al llegar al pueblo, el misterio comenzó a despejarse pero la preocupación aumentó. Un sargento les confesó que Dardo ya no estaba en una oficina, sino que cumplía funciones de chofer recorriendo día y noche zonas críticas como Monteros, Teniente Berdina y Acheral. Su labor se desarrollaba en medio de una situación conflictiva que incluía el derribo de aviones militares en el cerro, una realidad que Dardo ocultaba en sus cartas.

Finalmente, el encuentro se produjo cuando un vehículo militar llegó a la comisaría. Dardo bajó transpirado y con el rostro cansado por el calor sofocante de febrero, apenas pudiendo acercarse a sus padres para recibir un poco de chocolate y unas chinelas. Fue una reunión breve, marcada por un presentimiento que Juana no lograba sacudirse, mientras los superiores prometían un permiso que nunca llegaría.


