Archivo Fronterita: historia y memoria
Fútbol en La Fronterita: de la pasión en las colonias al olvido de un estadio

El fútbol en las colonias de La Fronterita fue el motor de la identidad colectiva y el orgullo trabajador, los clásicos entre “Los Verdes y el Fama” hoy yacen sepultados bajo la maleza.
Durante las décadas de mayor esplendor del ingenio, la vida social estaba organizada por colonias, y cada una de ellas fundó su propio club inspirado en los grandes nombres de la liga nacional. La Colonia 1 tenía a su Independiente, la 2 (La Aguada) jugaba con River, la 3 con Racing, la 5 con Vélez, la 6 con Boca y la 7 con Tigre.

Estos clubes eran gestionados por comisiones de los mismos obreros y sus canchas no solo recibían partidos los domingos, sino que funcionaban como pistas de baile y espacios para festejos comunitarios como el día del niño o las navidades. Para las familias, el fútbol era la distracción principal; en esos campos de tierra, los niños crecían pateando pelotas de trapo soñando con calzarse algún día los botines de cuero que eran propiedad del club.
El punto máximo de esta pasión deportiva se vivía en el clásico contra el pueblo de Famaillá, un enfrentamiento que dividía al pedemonte entre la “villa” y el “ingenio”. Los encuentros paralizaban la actividad dominical y atraían a vecinos de todos los parajes que llegaban a pie o en bicicleta para defender el orgullo de su procedencia.
Tal era la importancia de estos duelos que la empresa Minetti utilizaba el fútbol como criterio de selección laboral, otorgando puestos de trabajo a quienes se destacaban con la pelota en los pies. Esto garantizaba que el ingenio contara con planteles de gran nivel, formados por obreros de surco y fábrica que se convertían en ídolos locales bajo el intenso sol tucumano, defendiendo con ferocidad los colores verde y blanco de la
Lamentablemente, el proceso de desmantelamiento de las colonias y la paulatina despoblación del lugar marcaron el inicio del fin para esta estructura social. El Club Social y Deportivo La Fronterita, que supo brillar en la Primera B de la Liga Tucumana y en la Liga del Sur, hoy se encuentra en un estado que los vecinos definen como una verdadera “tapera”.
Registros audiovisuales de años anteriores permiten observar lo que el monte se tragó: viejas boleterías con los colores verde y blanco vencidas por la vegetación, tribunas desbordadas por los yuyos y piletas secas que alguna vez fueron el orgullo de la zona oeste de la ciudad. El escenario de los famosos bailes de carnaval y los aros de básquet son hoy apenas restos de cemento y hierro oxidado perdidos entre los arbustos.
Es una verdadera lástima que un club cargado de tantos recuerdos e hitos deportivos hoy se encuentre en este estado de abandono absoluto. Quienes alguna vez gritaron un gol en esa cancha sienten hoy el dolor de ver cómo el monte se tragó no solo los arcos, sino gran parte de la identidad famaillense. Lo más triste es que, en la actualidad, resulta prácticamente imposible ingresar a esos predios debido a que todo el sector de Fronterita está bloqueado por alambrados y restricciones de propiedad privada.
Aquellos estadios obreros donde se forjaron vínculos para toda la vida son hoy islotes inaccesibles, cerrando bajo llave una historia que late bajo la maleza y que nuestra comunidad no debe permitir que el olvido termine de sepultar

