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Ydiay: Cómo nació el Centro Parroquial de Famaillá: una historia de 1959

Durante décadas, el Centro fue escenario de encuentros, deportes, fiestas y momentos que quedaron en la memoria de varias generaciones de famaillenses.
Hay lugares de una ciudad que terminan siendo mucho más que el edificio que los contiene. El Centro Parroquial de Famaillá es uno de ellos.

Su historia comenzó a fines de la década del 50, pero con el paso de los años fue adquiriendo distintos significados para quienes lo transitaron. Allí hubo deporte, encuentros familiares, celebraciones, bailes y actividades que reunieron a vecinos de distintas edades.
Uno de los aspectos que aparece con fuerza en el relato de Pedro Barrientos es justamente esa dimensión comunitaria. El Centro no fue solamente un espacio donde se practicaban disciplinas deportivas: también fue un punto de encuentro donde los jóvenes podían participar, organizar actividades y compartir con sus familias y vecinos.
El deporte tuvo, de todos modos, un protagonismo especial. Básquet, fútbol y lucha formaron parte de una época en la que distintas generaciones encontraron allí un lugar para competir y crecer. Algunos de esos deportistas llegaron incluso a representar a la Argentina en competencias internacionales.
Pero quizás la imagen más interesante sea la de un Centro que también se vivía fuera de la cancha. Las tertulias de los domingos, los bailes, las fiestas de fin de año y el trabajo de quienes colaboraban con la organización muestran otra cara de aquel espacio: la de una institución alrededor de la cual se construían vínculos.
Más de seis décadas después, el lugar continúa formando parte de la vida de Famaillá. Actualmente funciona allí una escuela formativa de básquet y, además, el Centro ocupa un lugar dentro de una de las tradiciones religiosas más importantes de la ciudad: la tradicional bajada de la Virgen, que da inicio a las fiestas patronales.
Por eso, recorrer la historia del Centro Parroquial también es una manera de mirar cómo fue cambiando Famaillá. Generaciones distintas pasaron por sus espacios y dejaron allí parte de sus propias historias.
En YDIAY recuperamos este relato a partir de “Aguafuerte Famaillense”, de Pedro Barrientos. Una historia que abre la puerta a muchas otras que todavía esperan ser contadas.


